jueves, 12 de abril de 2012

El escote barco, un buen aliado


En El Cajón de la Sastra también queremos ayudarte a que te saques más partido, eligiendo la ropa que te pones de acuerdo con las formas de tu cuerpo, a fin de disimular los defectillos que todas tenemos y realzar tus virtudes.

Por eso hoy hablaremos de los escotes. En concreto, del conocido como "escote barco", como el que utilizó Charlene de Mónaco para su traje de novia y que ves arriba. El escote barco se caracteriza por ir de hombro a hombro, dejando estos más o menos al descubierto.

Se trata de un escote muy elegante, por ello ha sido el escogido por otras novias de la realeza, como Victoria de Suecia o la propia infanta Cristina.


 
En el caso de Charlene de Mónaco, escoger un escote barco fue una gran decisión, ya que sirvió para disimular sus anchos hombros de exnadadora, creándole una silueta mucho más femenina y esbelta. Así que si este es también tu problema, puede que el escote barco sea tu mejor aliado.

Pero si eres más bien delgadita no lo descartes, porque el escote barco también sienta bien a las que marcan bastante la clavícula. 

Eso sí, no  es lo mismo tener los hombros anchos que estar rellenita.  En este caso NO te lo recomendamos, así como si tienes un cuello ancho, porque lo resaltará, creando el efecto de que tienes más peso del que en realidad tienes.

miércoles, 11 de abril de 2012

Eugenia de York envejece diez años

Seguro que muchos recordaréis los ‘looks’ que las princesas Eugenia y Beatriz de York eligieron para la boda de su primo Guillermo y Kate Middleton, el pasado 29 de abril de 2011. Fueron inolvidables por horrendos, especialmente con aquellos tocados de pesadilla. Tras las numerosas críticas que ambas recibieron por su horrible gusto en el vestir, parece que las princesas se han puesto en manos de especialistas para mejorar su estilismo.



El pasado domingo, Eugenia de York se dejó ver así en los actos del domingo de Resurrección. Hay un cambio notable en su manera de vestir, desde luego más sencilla, sobria y elegante, pero tiene un ‘pero’ muy gordo: Eugenia tiene tan solo 22 años, y el domingo parecía, así vestida, que tuviera por lo menos 35. El abrigo de cuello chimenea en tono beige es precioso, sin duda, y en conjunto con el vestido y el tocado negros crean un ‘look’ brillante, pero que no le pega a una chica de su edad.

Ser joven no significa tener que vestir como lo hicieron las hermanas en la boda de Guillermo, estrafalarias, pero ser elegante tampoco significa, ni mucho menos, vestirte como si tuvieras 15 años más de los que tienes. Eugenia tiene una larga tarea por delante para encontrar su estilo, y que éste sea elegante. Cierto es que la familia real inglesa nunca ha destacado por su glamour, pero la excepción que confirma la regla es Kate Middleton, que siempre acierta con sus estilismos, y es sin duda la más elegante de todo el clan. En ella deberían mirarse las primas para darse cuenta de que se puede ser elegante, a la vez que sofisticada e ir correcta, sin disfrazarse de lo que no se es.

En definitiva, Eugenia ha pasado de suspender a aprobar con nota, pero ahora le falta rematar, para obtener un sobresaliente que creemos que con un poquito más de esfuerzo, podrá lograr.

martes, 10 de abril de 2012

Letizia no sabe qué ponerse

Y para estrenar este blog de moda qué mejor que hablar sobre el estilismo de una de las mujeres que a día de hoy son referentes en lo que al vestir se refiere. Letizia Ortiz es de esas mujeres con altibajos. A veces acierta soberanamente y otras falla tanto en la elección de su vestuario que hasta casi ofende.

Este ha sido el caso de su última aparición pública, en la misa de Pascua a la que acudió el pasado domingo en Palma de Mallorca. La princesa acudió vestida con una blusa estampada, una blazer blanca y unos pantalones beige. Muy correcta para acudir a la oficina o a una reunión de padres en el colegio, pero no para esta situación. Un error cada vez menos imperdonable, ya que debería ser para ella casi una obligación acertar con lo que se pone. Iban mucho mejor vestidas sus hijas y, desde luego, don Juan Carlos, don Felipe y doña Sofía, acordes todos ellos a las circunstancias.



Doña Letizia, por su parte, volvió dar la impresión de infravalorar el acto al que acudía, con un atuendo tan soso, corriente y ‘de sport’. Y cuidado, que nada tiene que ver cuánto costase su blazer, o su blusa. La elegancia no se compra con dinero y el saber qué ponerse para cada ocasión o se aprende, o no hay nada que hacer.

Por otra parte, cabe destacar el detalle de que Letizia debía de tener tanto calor que optó por remangarse las mangas de la chaqueta. Un gesto probablemente insignificante pero que demuestra una vez más que el saber estar es también saber llevar las prendas o complemento que se eligen, aguantando las molestias que estos puedan ocasionar. Y si la chaqueta te da calor te la quitas, pero ‘arremangarse’ a la entrada de una catedral, bien del todo no queda.